Posteado por: Comunidad Politica | 18 junio, 2010

“Güemes: El héroe olvidado” por Pablo A. Blanco

Frente a la mención casi de memoria de los referentes del proyecto emancipador y de la unidad sudamericana, esto es San Martín, Bolívar y Artigas, suele olvidarse casi en forma inexplicable a un héroe silencioso: al salteño Martín Miguel de Güemes. 

En las tierras lejanas de Salta, este hombre que soñaba la libertad de Sudamérica  recibía el 17 de Junio de 1821 un disparo por la espalda que habría de apagar su vida. Él y sus seguidores habían estado defendiendo la frontera norte de las fuerzas españolas que pugnaban por someter estas tierras al yugo colonial.  

Los realistas eran una fuerza de 3.500 hombres integrados por los batallones veteranos de Gerona, Húsares de Fernando VII y Dragones de la Unión vencedores del mismísimo Napoleón Bonaparte. Las grandes escuelas de guerra europeas eran constantemente ridiculizadas por unos desaliñados gauchos al mando de Güemes que descargaban su guerra de guerrillas contra las prolijas milicias realistas españolas. 

José Rondeau, nuevo Director Supremo, no tenía en sus “prioridades” la unidad sudamericana sino terminar con el modelo artiguista de la Banda Oriental. El nuevo director llega a ordenarle a San Martín abandonar su campaña libertadora hacia el Perú y regresar a Buenos Aires con su ejército para reprimir al rioplatense. Cuando se le pide a Rondeau reconocimiento al ejército de Güemes, en su contestación el gobierno central expresa: “No hay motivo que justifique la creación de un Cuerpo de Línea en esa Provincia donde no hace falta”. 

Sin embargo Güemes y su ejército popular – nunca reconocido – han de ser una de las columnas del plan libertador, frenan y desgastan al enemigo español, mientras San Martín avanza combatiendo desde el otro lado de la cordillera. El bravo salteño es el mismo que con catorce años ingresando a la carrera militar participa en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas como edecán de Santiago de Liniers. 

En esas circunstancias es protagonista de una curiosa hazaña: una violenta bajante del Río de la Plata deja varado al buque inglés “Justine” y Santiago de Liniers, jefe de la defensa, ordena atacar el barco a un grupo de jinetes al mando del joven Martín Miguel de Güemes. Una de las pocas veces en la historia que un buque de guerra es capturado por una partida de caballería. 

Ahora en Salta con hombres, mujeres y niños lucha en un frente de guerra que alcanza los 700 kilómetros. Cuando se acercan los realistas, los paisanos abandonan sus propiedades y dejan tierra arrasada. Luego, atacan esporádicamente al gigante español con pequeños golpes certeros que no le dan descanso. El Mariscal de la Serna sucumbe con una fuerza de 5,400 hombres y debe retirarse al Alto Perú. 

El pueblo de Salta sale a la calle y pide al cabildo el nombramiento de su héroe como gobernador. Martín Miguel de Güemes es proclamado Gobernador Intendente de Salta. Es la primera vez que las autoridades de Salta son elegidas; hasta ese momento todo se había reducido a cambiar las autoridades arbitrarias de España por las de Buenos Aires, tan arbitrarias como aquéllas. 

Dura poco, en uno de los combates un balazo le deja al joven Güemes una herida que no cicatriza, por la hemofilia que padece. Había que ser muy bravo para combatir sabiendo que una herida cualquiera podía ser la muerte segura. Mientras se desangra a los 36 años de edad, sobre un catre improvisado bajo el cielo salteño, el poder central de Buenos Aires sólo parece celebrar la caída de otro “caudillo” provinciano. 

En Buenos Aires, la noticia del fallecimiento del general Güemes es publicada bajo el título “Ya tenemos un cacique menos”; sin embargo es más que un cacique, será el primer General argentino (y el único) que muere en acción de guerra luchando contra un invasor externo. En Buenos Aires hay más alivio por su muerte que pesar por la pérdida de la ciudad de Salta en manos de los realistas. 

Apenas unas semanas después de su muerte, sus hombres siguen vivos y obligan al ejército español a evacuar Salta. Fue la última invasión realista al norte argentino, y aunque Güemes no llegó a verlo, la guerra gaucha finalmente venció a sus enemigos. 

Militarmente, la actuación de Güemes en la guerra de emancipación sudamericana fue absolutamente crucial: sin su estrategia, no hubiera sido posible defender la frontera norte después de tres derrotas, ni hubiera sido posible la campaña de San Martín. 

En una carta póstuma el salteño une su destino al de otro héroe olvidado, Manuel Belgrano: “Hace Usted muy bien en reírse de los doctores; sus palabrerías se las lleva el viento. Mis afanes y desvelos no tienen más objeto que el bien general y en esta inteligencia no hago caso de todos esos malvados que sólo tratan de dividirnos. Así pues, trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria; es la única recompensa que debe esperar un patriota”. 

El 4 de Octubre de 1999, el Congreso de la Nación Argentina bajo ley 25.172 declaró el día 17 de junio “Día Nacional de la Libertad Latinoamericana”, en conmemoración del fallecimiento del General Martín Miguel Juan de Mata Güemes.

 

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