Posteado por: Comunidad Politica | 3 marzo, 2011

03 de Marzo – Almirante Guillermo Brown

Guillermo Brown (nacido William Brown; Foxford, Condado de Mayo, Reino de Irlanda (actual República de Irlanda) un 22 de junio de 1777, falleción en Buenos Aires, un 3 de marzo de 1857. Fue el primer almirante de la fuerza naval de la Argentina, tanto en la cronología como en el prestigio. Consagró su vida al servicio de su patria de adopción.

De familia católica, de niño fue llevado por su padre a los Estados Unidos de América, donde al entrar a la adolescencia quedó huérfano, embarcándose entonces como grumete en un barco estadounidense.

Había alcanzado matrícula de capitán cuando en 1796 fue apresado por un buque inglés y obligado a prestar allí servicios. Esa nave inglesa fue luego apresada por un navío francés y conducido prisionero de guerra a Francia, de donde logró fugarse. Al regresar a Inglaterra reanudó su carrera marítima. Existen reportes no confirmados respecto de un breve paso por la Royal Navy inglesa.

El 18 de abril de 1810 con la fragata “Jane”, de su propiedad, arribó a Buenos Aires en gestión comercial y permaneció dos meses en la entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, siendo testigo de la revolucionaria semana de Mayo.

Años después, en la Banda Oriental dominada por los marinos realistas, Brown luchó contra ellos. En marzo de 1814 el Directorio le confirió el grado de Teniente Coronel y lo puso al frente de una escuadra.

Martín García, la isla que estaba en poder de los realistas, fue bautismo de fuego para esta Fuerza Naval argentina, culminando con la toma de la isla, lo que sería una de las más trascendentales victorias en la lucha por la emancipación.

El genio estratégico de Brown vislumbra una acción naval para liberar Montevideo. El 15 de abril de 1814 zarpa de Buenos Aires la fuerza naval al mando de Brown, que iza su insignia en la fragata “Hércules”. Las acciones contra la escuadra realista se libran en aguas de Montevideo, frente al Puerto del Buceo, entre el 14 y el 17 de mayo de 1814, en el llamado combate naval del Buceo, obteniendo Brown una victoria completa. Los realistas incendiaron 2 de sus buques y 5 naves de su escuadra; algunas de sus naves entraron de nuevo a Montevideo, mientras otras huían rumbo a España.

El triunfo de Brown en este combate ayudó a las operaciones terrestres lideradas principalmente por José Gervasio Artigas y José Rondeau, y trajo aparejada la liberación de Montevideo, que así pasó al poder de las fuerzas patriotas, hecho que se produce el 23 de junio de 1814. Según San Martín, la victoria de Brown en aguas de aquella plaza era “lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento”.

Terminada la campaña de 1814 emprende Brown con la fragata “Hércules” que le fuera donada por el gobierno, el bergantín Trinidad (Miguel Brown), el bergantín Halcón (Hipólito Bouchard) y la goleta Constitución (Oliver Rusell, armada por el patriota chileno Julián Uribe), un periplo por aguas del Océano Glacial Antártico (se considera que pudo avistar las costas septentrionales de la Península Antártica) y luego rumbea hacia el oeste ingresando en el Océano Pacífico recorriendo costas de Chile, Perú, Ecuador y Colombia, que inicia a fines de 1815 y abarca hasta mediados de 1816.

Llevó las ideas de libertad de la Revolución de Mayo hasta aquellas regiones y fue precursor de la gesta libertadora que llevaría a cabo San Martín. Cuando regresó a Buenos Aires, no quiso tomar parte en conflictos internos y se retiró a su hogar, dedicándose al comercio.

En el año 1825, el Imperio del Brasil, que entonces ocupaba todo el territorio del actual Uruguay y las Misiones Orientales, le declara el 10 de diciembre de ese año la guerra a las Provincias Unidas -a las cuales se había reintegrado la Provincia Oriental durante el Congreso de Florida- dándose inicio oficialmente a la Guerra argentino-brasileña.

El 21 de diciembre de 1825 una poderosa escuadra imperial al mando del vicealmirante Rodrigo José Ferreira de Lobo bloqueó Buenos Aires. Demostró entonces Brown otra faceta brillante de su capacidad: la organización. El Almirante izó su insignia en la fragata “25 de Mayo”.

El 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown sólo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, pero era dueño de ese coraje contagioso que se agranda ante la dificultad.

El bravo Rosales llegó en ayuda del Almirante con la goleta “Río de la Plata” y lo mismo hacia Nicolás Jorge con el bergantín “General Balcarce”. Para facilitar la maniobra de estas dos naves Brown atacó con frágiles cañoneras a uno de los más poderosos buques brasileños, la fragata “Nictheroy”(Niterói) y al despejarse el humo del combate se vio que la fuerza enemiga se retiraba. Brown ese día recibió del pueblo de Buenos Aires las pruebas más exaltadas de admiración y gratitud ante esta victoria argentina llamada combate de Los Pozos.

El Almirante Brown derrochó coraje y audacia sin límites en el combate de Quilmes, librado el 30 de julio de 1826. A bordo de la fragata “25 de Mayo”, cuyo Comandante era el coronel de marina Tomás Espora, y apoyado por el valiente Rosales con su goleta “Río de la Plata”, combatió contra veinte naves enemigas. El buque de Brown soportó un intenso cañoneo y el Almirante que instantes previos al combate había comunicado a los suyos esta consigna: “Es preferible irse a pique antes que rendir el pabellón”, se ve obligado a abandonar la “25 de Mayo” que es remolcada a Buenos Aires y sigue la batalla a bordo del bergantín “República”. Ante el temor de quedar varadas las naves brasileñas se retiran y la escuadra de Brown llega al puerto de Buenos Aires.

En febrero de 1827, el almirante Brown enfrentó al enemigo con una fuerza equivalente en el combate de Juncal. Esta acción naval terminó con una derrota de las fuerzas brasileñas y en ella tuvieron actuación destacadísima el comandante del bergantín “General Balcarce”, Francisco José Seguí, y el comandante de la goleta “Maldonado”, Francisco Drummond.

Antes de permitir que la “República” e “Independencia” sean apresadas por el enemigo, Brown ordena incendiarlas luego de pasar a sus tripulaciones a los otros dos buques, y emprende el regreso a Buenos Aires.

En el mes de agosto de 1828 finaliza la guerra contra el Brasil y entonces Brown se retira a la vida privada no queriendo tomar parte en la lucha que durante más de veinte años librarían unitarios y federales. Esa era su intención pero el bloqueo al que es sometido Buenos Aires por parte de las fuerzas inglesas y francesas cuyo comienzo data desde el año 1838 hace que el viejo Almirante vuelva al servicio activo.

El 15 de agosto de 1842 el Almirante Brown en aguas del río Paraná en Costa Brava, derrota a una fuerza naval riverista compuesta por lanchones que era comandada nada menos que por el italiano José Garibaldi. “Déjenlo escapar, ese gringo es un valiente” es la orden que Brown impartió a sus subordinados cuando pretendían perseguirlo para ultimarlo.

Producida la caída de Juan Manuel de Rosas, muchos marinos fueron eliminados del escalafón activo de la armada, pero no el Comandante de la Escuadra de la Confederación. Por el contrario, el Ministerio de Guerra y Marina le cursa al Almirante Brown una comunicación manifestando: “El Gobierno con esa medida ha consultado la decidida predilección a que V.E. tiene títulos por sus viejos y leales servicios a la República Argentina en las más solemnes épocas de su carrera”.

Retirado en su quinta de Barracas (más exactamente: Casa Amarilla) fue visitado por Grenfell que había sido su adversario en la guerra contra el Brasil. Al manifestarle aquél cuan ingratas eran las Repúblicas con sus buenos servidores, el anciano Almirante contestó: “Señor Grenfell, no me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos; considero superfluos los honores y las riquezas cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores”.

El 3 de marzo de 1857 fallece el Almirante Brown y el gobierno argentino decreta honras al ilustre marino que, como decían los considerandos de la resolución oficial “simboliza las glorias navales de la República Argentina y cuya vida ha estado consagrada constantemente al servicio público en las guerras nacionales que ha sostenido nuestra Patria desde la época de la Independencia”. El general Mitre en ocasión de despedir los despojos mortales, dijo de Brown: “Brown en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota”.

Con su esposa Elizabeth Chitty tuvo numerosos hijos: Elizabeth (1810-1827), Guillermo (1812-1875), Ignacio Estanislao (1815-1816), Martina García Rosa Josefa Estanilada de Jesús (1815-1881), Eduardo (1816-1854), Miguel, Patricio y Pedro Brown y Chitty.

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