Posteado por: Comunidad Politica | 28 junio, 2011

“Malvinas: el arte de no desesperar” por Emiliano A. Melul y Pablo A. Blanco

“Mientras las islas Falklands (denominación británica de las Malvinas) quieran ser territorio soberano británico deben seguir siendo territorio soberano británico. Punto. Final de la historia”, afirmó Cameron durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro en la Cámara de los Comunes.

El origen de los dichos del Primer Ministro que desataron la airada respuesta de la Presidenta argentina y su canciller provenían en verdad de una respuesta de Cameron a un diputado de su partido, Andrew Rosindell, quien le pidió que la próxima vez que se reúna con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le recuerde “que el gobierno británico “nunca” aceptará negociaciones sobre el archipiélago cuya soberanía reclama la Argentina” (fuente: La Nación, jueves 16/06/2011), es decir que era una respuesta para sostener un frente político interno ¿La protesta argentina fue oportuna? 

La intervención del diputado Rosindell se produjo una semana después de que la OEA instara a la Argentina y al Reino Unido a negociar “cuanto antes” para encontrar una solución a la disputa. Fue a través de una declaración aprobada en su asamblea anual celebrada en El Salvador” (fuente: La Nacion, lunes 20/06/2011).

Habiendo intereses económicos y geopolíticos por parte de Gran Bretaña muchos podrían preguntarse si el reclamo argentino de soberanía está perdido y si vale la pena seguir dialogando con quien de todas maneras busca abortar el diálogo, apelando al consabido argumento del “principio de autodeterminación” de los pueblos.

Hace poco días James Peck, precisamente un malvinense, hijo de un ex combatiente británico, decidió volverse ciudadano argentino. James Peck dijo: “Yo pienso que no deberíamos pelearnos o discutir más. Estamos muy cerca, apenas varios cientos de millas de las costas de aquí, y no pienso que 29 años después de la guerra tenga que haber aún tanta animosidad” (fuente diario Hoy, lunes 20/06/2011).

Este acto, si bien para James era una cuestión práctica para seguir viendo a sus hijos, tiene serias e importantes implicancias políticas, no resulta llamativo entonces que luego lo amenazaran de muerte: “He recibido mensajes diciendo que si vuelvo (a las Malvinas) me disparan”, señaló Peck…(fuente diario Hoy, lunes 20/06/2011).

Sin embargo, Peck no es el único ni el primero. A Nora Badino le faltaban apenas dos semanas para parir. Pero ella, estaba convencida de apoyar a su marido en eso de “hacer patria”. Con la panza de nueve meses y la hija de dos años, Nora y su marido, Pablo Rende, firmaron un permiso especial para poder viajar en avión y se fueron a Comodoro Rivadavia. De allí, hicieron transbordo en una nave de la fuerza aérea y aterrizaron en las Malvinas. Allí nació Soledad en el King Memorial Hospital el 16 de abril de 1980. A los diez días estaba otra vez en su casa de Buenos Aires.

Rende, un militar retirado, hacía así su “acto patriótico” para intentar acercar a kelpers y “argies”. “Yo no me siento kelper, me siento orgullosa de haber nacido en Argentina porque las Malvinas son argentinas”, así dice hoy Soledad Rende, quien lleva los genes patrióticos de su padre y el nombre de una de las islas del archipiélago (fuente: Clarín, sábado 18/06/2011).

Alexander Betts tuvo que dejar las islas en 1982. No sólo trabajaba para dos empresas argentinas (LADE y Gas del Estado) sino que además estaba en contra de la guerra. La presión fue tanta que no tuvo más remedio que dejar a su hija y radicarse en Córdoba. Desde allí, se convirtió en un ferviente impulsor de los reclamos por la soberanía argentina (fuente: Clarín, sábado 18/06/2011).

¿Quien se imaginaba la actitud de estos malvinenses? ¿No es acaso un signo sorprendente de esperanza? ¿Son estos gestos indicativos de que algo pudiera cambiar nuestra perspectiva diplomática?

Sabemos que el diálogo consigue los mejores triunfos, aquellos que perduran. Nuestro compromiso debe ser una permanente actitud de apertura, de escucha y disposición a sentarnos a resolver madura y serenamente nuestras diferencias. Es un trabajo arduo que sin dudas exige firmeza más que intransigencia… porque sabemos ante todo que la diplomacia es el arte de no desesperar.

Autores: Emiliano A. Melul y Pablo A. Blanco

Aviso Legal: La publicación del presente artículo no implica necesariamente total acuerdo de “COMUNIDADPOLITICA” y/o sus miembros con los términos, afirmaciones, especulaciones y/u opiniones que aquí se expresan. “COMUNIDADPOLITICA” no se atribuye ni detenta derechos de propiedad sobre los comentarios, opiniones y mensajes de los Usuarios realizados en el sitio Facebook y/u otros sitios. El contenido de cada mensaje enviado por el Usuario y de los nicks utilizados por cada Usuario en Facebook y/u otros sitios es de única y exclusiva responsabilidad civil y penal de quien lo envió y/o utilizó.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: