Posteado por: Comunidad Politica | 6 mayo, 2012

06 de Mayo – Francisco Santander

Francisco José de Paula Santander nació en Villa del Rosario, un 2 de abril de 1792 y falleció en Bogotá, un 6 de mayo de 1840. Fue un estadista, jurista, revolucionario, militar y político, prócer de la Independencia de Colombia. Participó en la Guerra de la independencia, jugando un papel determinante en la Batalla de Boyacá.

Fue conocido como “El Hombre de las Leyes” y el “Organizador de la Victoria”. Fue Vicepresidente de la Gran Colombia en el período de 1819-1827 (encargado del poder ejecutivo) y Presidente de la República de la Nueva Granada entre 1832 y 1837.

Sus Padres fueron Don Juan Agustín Santander y Colmenares y Doña Manuela Omaña. Su infancia transcurrió en la comodidad de las haciendas de café, caña de azúcar y cacao que poseía su padre, quien fue gobernador de la Provincia de San Faustino de los Ríos, y descendía de una antigua familia de militares y funcionarios.

En 1805 viaja a Bogotá a estudiar en el Colegio Mayor de San Bartolomé. Obtiene la Beca bartolina en 1805 y el grado de Bachiller en Filosofía en 1808, casi culminando sus estudios de Derecho en la Universidad Santo Tomás, en el año 1810, cuando lo sorprende la Guerra de Independencia.

Ingresó como recluta voluntario en las filas patrióticas y fue parte de la Inspección Militar, de la comisión de Guerra en la Junta Suprema, colaborando con Antonio Baraya en la campaña del Norte y en la guerra de la federación contra las fuerzas centralistas de Cundinamarca. Fue herido y hecho prisionero durante el asedio a Bogotá por las fuerzas centralistas al mando de Antonio Nariño, quien lo libera para enviarlo a servir en la campaña del general Bolívar en el norte.

En 1814 se convierte en coronel y desde 1816 participa en el repliegue del ejército libertador en los llanos, si bien dura poco en la comandancia de este ejército debido a la resistencia de los soldados llaneros a ser dirigidos por un militar ajeno a la región. En 1818 es ascendido a general de brigada, y con experiencia como oficial de Estado Mayor fue la pieza definitiva en el triunfo de Bolívar en la Batalla de Boyacá en 1819, donde rodeó al enemigo, lo persiguió y lo aplastó evitando que pudiera reorganizarse; se le premió con el rango de general de división, y es desde ese momento en que recibe el título de “Organizador de la Victoria” por la forma como logró estructurar y disciplinar las filas que tres años atrás le habían dado la espalda, y las había convertido en el ejército más efectivo de los que participaban en las batallas de la independencia.

Luego de conseguir el consolidamiento de la autoridad en el territorio de la Nueva Granada, fue ascendido a la vicepresidencia de toda la Gran Colombia en 1821, un cargo que había sido desempeñado infructuosamente durante esos dos años por Francisco Antonio Zea, Antonio Nariño, José María del Castillo y Rada y Germán Roscio, y cuya dificultad radicaba en que acarreaba la jefatura del Estado y del gobierno del país debido a la ausencia del presidente titular, Simón Bolívar, por las guerras de independencia de Ecuador, Perú y la futura Bolivia.

En 1826 tras el regreso victorioso de Bolívar, el libertador fue elegido como presidente y Santander como vicepresidente, pero las diferencias llegaron a ser muy profundas, al punto de que los bolivarianos respaldaban la implantación de la constitución boliviana en la Gran Colombia, constitución que implicaba el carácter vitalicio de la presidencia y la inexistencia de las elecciones, Santander y sus adeptos preferían mantener la constitución que se había firmado en Villa del Rosario.

Santander defendía una política liberal y quería mantener la Constitución de 1821, mientras que Bolívar promovía la implantación de una Constitución más conservadora y centralista.

Ya entonces se gestaba un movimiento clandestino de dos facciones, para deponer a Bolívar; una de las facciones de corte moderada y civilista, que deseaba restaurar la institucionalidad y la Constitución de Cúcuta, vigente hasta entonces; la otra facción, radical, comandada por el militar venezolano Pedro Carujo, quienes iban por la vía de las armas.

Santander estaba enterado evidentemente, pero no podía denunciar o hacer desistir a los conspiradores, ni tampoco (al menos no directamente) advertir a Bolívar porque significaba un reconocimiento tácito de la Dictadura y por tanto un acto de insubordinación para con alguien que ocupaba legítimamente el poder absoluto. Salvó a Bolívar de morir asesinado en al menos dos ocasiones, sin embargo, fue inculpado en el frustrado atentado contra Bolívar de septiembre de 1828 y desterrado del país.

En 1830 sucedieron la renuncia y muerte de Bolívar y la disolución de la Gran Colombia, y resultando en el poder el sector civilista, se decidió llamar a Santander para que asumiera tras la firma de la constitución de 1832, la presidencia de la república de Nueva Granada forma interina. Así mismo, el general fue restituido en sus honores y rangos militares, de los cuales había sido despojado cuando el destierro. La noticia de su elección presidencial la recibió estando en Nueva York, y por esto, pese a ser elegido el 9 de marzo, asumió al llegar a Bogotá, meses después, el 7 de octubre de 1832.

Durante su administración, apoyado por Vicente Azuero, su principal colaborador, ejerció una política de carácter liberal, como la que había ejercido siendo vicepresidente de la Gran Colombia. Su gobierno tuvo la responsabilidad de darle la estabilidad necesaria al nuevo Estado y para ello intervino fuertemente en las reformas a la hacienda y la educación, y desarrolló y fortaleció las relaciones diplomáticas del nuevo país.

La principal preocupación y obsesión de Santander fue la educación pública, pues consideraba que había sido la razón de ser de la revolución y que una nación en formación necesitaba primordialmente hombres capaces de sacarla adelante, y para fortalecerla creó los llamados colegios santanderinos, dedicados no solo a la educación media (la básica se ofrecía en las escuelas) sino a la universitaria con cátedras de teología, filosofía, medicina o derecho. Muchos de los colegios creados en ese tiempo existen todavía, algunos como colegios de educación secundaria y otros como universidades. En total creo 20 “grandes colegios” en las capitales de la mayoría de las provincias. Los colegios fueron creados con un espíritu liberal y laicista, incluyendo un fuerte corte utilitarista, con base en la lectura de Bentham aunque con perspectiva crítica. Decretó universidades, colegios y centros culturales en Venezuela, Cundinamarca y Quito, la Universidad del Cauca y la Universidad Central (actual Universidad Nacional).

En cuanto a la hacienda y la economía nacional, el gobierno de Santander fue el primero en empezar a desmontar la estructura fiscal de la Colonia, al eliminar los impuestos de alcabala y los derechos de explotación; si bien se mantuvo el monopolio existente sobre el cultivo del tabaco, se promovió su exportación, así como la de café y algodón, y en menor medida la del resto de productos agrícolas del país.

La uniformidad de la moneda y la primera ley que reglamentó la jubilación de los empleados públicos se lograron en 1835. La preocupación principal de la diplomacia granadina fue la de lograr el reconocimiento de la nación en el exterior. Durante el mandato de Santander se continuó estimulando la marina mercante, se firmó el primer tratado de amistad con el también naciente gobierno de Venezuela (1833) y se logró el reconocimiento de la Santa Sede, convirtiéndose la Nueva Granada en la primera nación de Hispanoamérica en lograr tal reconocimiento (1835). Previamente ya había obtenido el reconocimiento de Colombia por Gran Bretaña, los Estados Unidos.

Los sectores más progresistas, encabezados por Vicente Azuero y José María Obando, entre otros, que se quedaron respaldando la gestión de Santander, se convertirían en el Partido Liberal Colombiano. Al mismo tiempo, Santander también ha sido considerado fundador del partido “liberal” y Bolívar fundador del partido “conservador”.

Rechazando la reelección en la Presidencia, cuando terminaba su mandato no logró unir a sus seguidores en torno de un solo candidato y el triunfo fue para José Ignacio de Márquez. En este periodo Santander se quejaba de fuertes cólicos y los doctores no encontraban razon de sus dolores. Se convirtió entonces en senador y presidente del Congreso de Nueva Granada; así mismo lideró la oposición a Márquez y cuando se preparaba para iniciar su campaña por la reelección, el mismo día de pronunciar un brillante discurso que era típico de su oratoria cayó gravemente enfermo y falleció en la ciudad de Bogotá después de una larga agonía.

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