Posteado por: Comunidad Politica | 9 diciembre, 2012

09 de Diciembre – Batalla de Ayacucho

 

La decisiva batalla de Ayacucho, tuvo lugar el 9 de diciembre de 1824.

Fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significa el final definitivo del dominio colonial español en América del Sur.

Combatieron en las fuerzas patrióticas criollas, de 6.000 efectivos, al mando de Antonio José de Sucre, soldados peruanos, rioplatenses, bolivianos, chilenos, mexicanos, panameños, colombianos y ecuatorianos.

Los criollos vencieron a las tropas realistas formadas por más de 9.300 hombres, bajo el mando del virrey español José de La Serna, sellando así la independencia del Perú y de todo el continente americano.

La superioridad española no sólo era en número de combatientes sino también en armas. Once piezas de artillería se contraponían a la única criolla, cuya fuerza de lucha estaba integrada no sólo por peruanos, sino también por argentinos, bolivianos, chilenos, mexicanos, panameños, colombianos y ecuatorianos, que conformaban el Ejército Unido Libertador.

El desarrollo de las acciones fue el siguiente: Los criollos se ubicaron en la Pampa de la Quinua o Ayacucho, muy cercano a la posición realista. Allí Sucre dividió las tropas. Al mando de José María Córdoba, organizó cuatro batallones de colombianos, que dispuso en el ala derecha.

A la izquierda ubicó otros tantos batallones de peruanos, al mando de La Mar. En el centro, posicionó dos regimientos a cuyo frente estuvo el general Miller. La reserva de colombianos, donde se dejó la única pieza de artillería estuvo dirigida por Lara.

En la retarguardia, al centro, se dispusieron las tropas de caballería formada por los Húsares del Perú, Granaderos y Húsares de Colombia y un escuadrón argentino de Granaderos a Caballo.

José de Canterac, al mando de los realistas, dividió sus tropas. Mientras las primeras cruzarían el río Pampas, para rodear al enemigo, las restantes bajarían desde el cerro Condorcunca, donde se habían apostado.

El valor demostrado por el general Córdoba, quien no sólo manifestó ánimo de lucha sino temeridad, sorprendió a los realistas. Tras matar a su propio caballo, para evitar huir, ordenó a sus tropas acercarse peligrosamente al fuego enemigo. Mezclados los bandos, la lucha se hizo cuerpo a cuerpo.

La izquierda realista emprendió una desordenada retirada. Los criollos obtuvieron grandes ventajas e hirieron e hicieron prisionero al virrey. El mando de las tropas españolas quedó a cargo de Canterac, quien reunió un Consejo de Guerra para decidir la situación.

Tras decidir dirigirse hacia el Alto Perú las tropas se amotinaron. Los realistas decidieron rendirse, ya que sólo contaban con 400 hombres dispuestos a la lucha.El general Antonio José de Sucre, fue honrado con el título de Mariscal de Ayacucho y Benemérito del Perú en Grado Eminente.

El sueño de Bolívar y San Martín de una América grande y unida, tuvo en esta batalla un esbozo de realización, ya que sin identidades separatistas, y unidos por el común sueño de una América libre los criollos se enfrentaron contra el poder hegemónico de España en una lucha que sellaría el destino triunfal de la revolución.

Sólo Cuba y Puerto Rico quedaban entonces bajo el dominio hispánico.

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