Posteado por: Comunidad Politica | 3 abril, 2013

03 de Abril – José Bonifàcio

José Bonifácio de Andrada e Silva, nació un 13 de junio de 1763, en Santos, Brasil, fue un naturalista, estadista, poeta y político brasileño. Es conocido por el epíteto de “Patriarca de la Independencia” del Brasil. Además, descubrió y describió cuatro minerales, incluida la muy importante petalita, en la cual posteriormente se descubriera el elemento litio.

A mediados de 1790 José Bonifácio había estado en París en la fase inicial de la Revolución Francesa, hecho que lo marcaría definitivamente. Viajó más de diez años por Europa, absorto de sus trabajos científicos y a los 37 años era un científico conocido y consagrado. Regresó a Portugal en septiembre de 1800. También visitó Dinamarca, Bélgica, Los Países Bajos, Hungría, Inglaterra y Escocia.

En 1808, junto con Fernando Fragoso Saraiva de Vasconcelos, comandó las fuerzas del Batallón Académico de Coímbra, en el contexto de la Guerra Peninsular contra Napoleón. Obtuvo el puesto de mayor, llegando a alcanzar el título de teniente-coronel y después el de comandante. Cuando los franceses amenazaban Lisboa, en octubre de 1810, recibió órdenes de reunir el cuerpo y marchar para Peniche, en donde quedo hasta la retirada del enemigo.

De vuelta en el Brasil vio que algunos de los viejos pecados continuaban, el principal a sus ojos era la esclavitud, pues el trabajador era casi exclusivamente el negro, y la economía se organizara en beneficio de una clase privilegiada. Ajustó inmediatamente los puntos necesarios a un extenso programa de trabajo: abolición del tráfico, abolición de la esclavitud, incorporación de los indios a la sociedad, mestizaje orientado para suprimir choques de razas y de clases para constituir una “nación homogénea”, transformación del régimen de propiedad agraria con la substitución de las grandes plantaciones por las subdivisión de tierras, preservación y renovación de las florestas, localización adecuada de las nuevas villas, aprovechamiento y distribución de las aguas y explotación de las minas.

Era difícil percibir el rumbo de la política en Brasil en el año 1821. La revolución portuguesa del año anterior presentaba fachada liberal exponiendo como objetivo el establecimiento de un régimen constitucional. Los brasileños querían también libertad y una constitución.

Por eso, hasta desenmascarar los móviles verdaderos de la revolución portuguesa, hubo confusión en Brasil, aceptando las élites brasileras enviar sus diputados a las Cortes de Lisboa. Sólo más tarde se supo en Brasil que la revolución portuguesa impondría, en caso de vencer, la supremacía económica y política de la antigua metrópoli.

En tanto se iban formando en todas las provincias juntas gubernamentales provisorias. En São Paulo el 12 de marzo de 1821, el gobernador y capitán general João Carlos Augusto de Oyenhausen-Gravenburg anunció el régimen constitucional. Para dar los primeros pasos, José Bonifácio aceptó la invitación para presidir la elección de los miembros y propuso que fuese por aclamación.

Indicó a Oyenhausen como presidente del gobierno provisorio, recibió aclamación de su propio nombre como vice-presidente. Como uno de los secretarios (eran tres, del Interior y hacienda, de Guerra y de la Marina), fue indicado su hermano Martim Francisco. El 23 de junio de 1821, José Bonifácio iniciaba su papel político en Brasil.

Al final de mayo de 1821 llegaron de Lisboa las bases de la Constitución, promulgada el 10 de marzo. La tropa portuguesa, que se adhirió a la Revolución liberal de Oporto hizo el 5 de junio, un pronunciamiento obligando a D. Pedro a jurar las bases de la nueva constitución portuguesa. El impulso definitivo para la emancipación brasileña fue dado por la obstinada política re-colonizadora de las Cortes nacidas de la Revolución de Oporto pues las medidas tomadas en las Cortes de Lisboa tenían el mismo objetivo: desunir y desarticular el Brasil, hacerlo nuevamente colonia de la misma manera que existía antes de 1808. El mayor peligro percibido por José Bonifácio, era el sacrificio de la unidad brasileña, en tanto el proyecto de Lisboa era reconstruir las antiguas capitanías dependientes directamente de Portugal y privadas de toda cohesión mutua.

Los textos de los últimos actos de las Cortes que creaban gobiernos provinciales independientes de la corte de Río, pero sujetos a Portugal, determinaban el regreso cuanto antes de D. Pedro para un viaje de incógnito a los reinos de España, Francia e Inglaterra. Las Cortes pretendían anular la obra de D. João VI, haciendo de cada provincia brasileña una provincia de Portugal.

El príncipe Pedro llegó a bosquejar un manifiesto de despedida a los brasileños. Pero ya estaba en curso una activa campaña del club de la resistencia en la casa de José Joaquim da Rocha, y gracias a ello el príncipe fue mudando de actitud. En las provincias, especialmente São Paulo y Minas Gerais, los actos re-colonizadores producían reacción idéntica a la de Río.

Comenzaron a recibirse firmas para una representación en que se pedía al príncipe que se quede en Brasil. Para José Bonifácio, llegaría la hora de las grandes decisiones y de una acción enérgica para que Brasil no se destroce en un conjunto de pequeñas colonias desconectadas entre sí. La carta del Gobierno de São Paulo al príncipe regente del 24 de diciembre de 1821 es de su autoría.

La carta llegó a las manos del príncipe en Río el 1º de enero de 1822. Fue divulgada inmediatamente por D. Pedro y mandada imprimir en la Gazeta do Rio el 8 de enero. En la carta al rey Juan VI, del 2 de enero de 1822, D. Pedro escribió: “Haré todas las diligencias por el bien para obtener tranquilidad y para poder cumplir los decretos 124 e 125, lo que me parece imposible, porque la opinión aquí es contraria en todas partes”.

D. Pedro ID. Pedro al inicio de 1822, ya tenía clara conciencia del papel que los patriotas brasileños le destinaban y estaba dispuesto a desempeñarlo. El día 9 de enero cuando José Clemente Pereira, presidente del Senado de la Cámara de Río, le entregó la representación fluminense intentó obviar la respuesta pero acabó declarando: “Como es para el bien de todos y felicidad general de la nación, estoy listo: diga al pueblo que quedo!”.; esta fecha quedó establecida entonces como el Dia do Fico, conmemorando la decisión del príncpe Pedro de quedarse en Brasil.

José Bonifácio llegó a Río el 17 de enero en la representación paulista. Fue en esa ocasión que se entrevistó en la hacienda de Santa Cruz con la futura emperatriz Maria Leopoldina de Austria. El príncipe de 23 años lo nombró a los 60 años, su ministro del Reino y de los Estrangeros – el primer brasileño a ocupar un cargo semejante – dimitiendo a Marcos de Noronha e Brito.

El 21 de enero, José Bonifácio ordenó al desembargador del palacio canciller mayor que no hiciese mas la repartición de las leyes llegadas de Portugal sin antes someterlas al príncipe regente. El 30 de enero de 1822, incitaba a los gobiernos provisorios de todas las provincias a promover la unión de las mismas estando sujetas a la regencia de D. Pedro.

A José Bonifácio se debe seguramente la adhesión de D. Pedro al movimiento emancipador. Su orientación fue fundamental para que este se diera sin trasbordamientos inútiles, sin choques.

A fin de julio de 1822 llegaron a Río de Janeiro noticias de que las Cortes de Lisboa enviaban numerosas tropas para dominar el país e imponer las nuevas normas. José Bonifácio tomó medidas de mayor gravedad, como la de declarar enemigas las tropas que Portugal mandase para Brasil, por medio del decreto del 1 de agosto, en que D. Pedro se daba como “regente del vasto Imperio do Brasil por el consentimiento y espontaneidad de los pueblos” y declaraba la guerra a Portugal.

Convencido del interés de las Cortes portuguesas en recolonizar Brasil y temiendo la acción de los radicales republicanos, luchó para que el país se encaminase hacia la independencia bajo el régimen monárquico constitucional. para lo cual aconsejó a Pedro I de Brasil a resistir las presiones de la Corte de Portugal que querían hacerlo retornar a este país.

Después de la independencia, en septiembre del mismo año, continuó en el gobierno, pero en julio de 1823 rompió con el emperador brasileño (Pedro I) y comenzó a hacer una fuerte oposición en la Asamblea que se reunió para elaborar la Constitución del nuevo Imperio en la cual había sido electo.

Con la disolución de la Constituyente en el mes de noviembre fue destenido y se asiló en Francia en la cual vivió cerca de Burdeos hasta que en 1829 se le permitió regresar a Brasil. y fue designado por el propio Pedro I, cuando éste abdicó al trono, en 1831, como tutor de su hijo menor, el futuro emperador Pedro II. En 1833 perdió su cargo de tutor y fue acusado de traición pero luego se le perdonó. Falleció en Niterói el 6 de abril de 1838.

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